Este domingo cerró funciones el espectáculo multidisciplinario Tzintzun, que se presentó en el Teatro Mariano Matamoros desde el 24 de junio, gracias a los auspicios de la Secretaría de Cultura y Moreliarte A. C.

Con 45 funciones, el espectáculo fue visto por más de 20 mil personas, tanto del interior del estado, como de otras partes del país y del extranjero.

Al término de la función, en representación del Gobierno del Estado, la secretaria de Cultura, Sandra Aguilera Anaya, reconoció el trabajo y esfuerzo que realizó la producción, dirección y elenco, así como todo el personal involucrado en el espectáculo.

“Esperamos seguir generando y teniendo este tipo de espectáculos de alta calidad para las audiencias del estado, y que ayudan también a conservar y fortalecer la historia, arte y cultura de Michoacán; deseamos larga vida a Tzintzun”, expresó.

Ángeles Bautista Ruiz, presidenta de Moreliarte AC, agradeció por su parte la colaboración del Gobierno del Estado para la realización y presentación de Tzintzun.

Santiago Cumplido, director de escena de Tzitzun, dio las gracias a la producción y elenco por esta “maravillosa experiencia”.

En el montaje y puesta en escena de Tzintzun, colaboraron alrededor de 500 personas directa e indirectamente, entre productores, cineastas, fotógrafos, vestuaristas, diseñadoras, diseñadores, maquillistas, staff, edecanes, taquilla, seguridad y vigilancia de accesos, actores y actrices michoacanas e internacionales.

Tzitzun es un espectáculo multidisciplinario que sigue los pasos de un campesino llamado “Dionisio”, a mediados del siglo XX y situado en un espacio donde se sugiere el nacimiento del volcán Paricutín, en el que la tierra expele vapores que le llevan al desmayo y a tener regresiones al pasado.

Ese viaje comienza en la remota era prehispánica y continúa en otros periodos relevantes de la historia, como la Conquista española o la Independencia.

Tzintzun es un viaje emocional, evocativo y abstracto, donde la trama funciona sin diálogos verbales, a excepción de algunas palabras en purépecha; sus líneas narrativas están dadas por una combinación sonora, actoral, de vestuario y maquillaje, danza aérea, acrobacia, efectos especiales inmersivos y videomapping dirigido a diferentes ejes al interior del Teatro Matamoros.