María Angelita Melo Lázaro, es originaria del municipio de Morelia, Michoacán, a sus 71 años, tuvo la inquietud junto con su esposo de aprender a leer y escribir, porque le causaba una tristeza y un desconcierto muy grande no saber poner ni su nombre, siempre haber vivido en la obscuridad. Es madre de 8 hijos, 3 varones y 5 mujeres, tiene 7 nietos muy amorosos, actualmente a sus 82 años está por concluir la secundaria.

Desde que era una niña sus padres no pudieron darle la oportunidad de estudiar, se dedicó a las labores del hogar, apoyando a su madre con el cuidado de sus hermanos, ella siempre quiso ser alguien en la vida, tenía un gusto muy especial por la naturaleza.

En 2007 conoce a su asesora María Elena Villaseñor Hernández, quien le abre las puertas del Instituto, “el personal de INEA, fue muy lindo, amable y atento con nosotros desde el inicio de esta aventura, teniendo un interés muy especial por la gente de la tercera edad”.

Tenía pocos días de haber ingresado al círculo de estudio cuando le dejaron su primera tarea, “la primera tarea como olvidarla, que dibujara a mi familia y pensé ¿dibujar yo?, pues empecé dibujando a mis 5 hijas, a mis 3 hijos, a mi esposo y al final yo, de la mitad del cuerpo hacia arriba porque ya no me alcanzaba el espacio, ese fue mi primer dibujo y de ahí me encanto dibujar y no paré”.

“Los dibujos salen de mi mente, después de que los contemplo en la televisión, en algún parque, bosque, amo las aves, los animales, las flores de muchos colores, la mayoría de mis dibujos expresan libertad, hago el trazo, fijo los colores y a dibujar, quiero seguir preparándome, voy a terminar la secundaria y voy a dibujar hasta que ya no pueda”.

“Me encuentro personas jóvenes muy desanimadas porque no saben leer y escribir y les platico, yo no sabía cómo era el mundo hasta que llegué al INEA y aprendí, hoy lo veo con toda claridad”.

El Museo Regional Michoacano, hoy alberga la exposición de los dibujos de Angelita, su director, Jaime Reyes Monroy expresó, “nosotros con mucho gusto apoyamos a Angelita, nos encantó su iniciativa y decidimos reconocerla, llegó pidiendo un espacio para exponer sus trabajos, le abrimos las puertas, es un ejemplo de superación, sobretodo considero, que son espacios que se le ofrecen a los ciudadanos para que motiven a otras personas, a que siempre es tiempo de prepararse y siempre hay algo que ofrecer a pesar de la edad”.