Si ya de suyo las finanzas del ayuntamiento de Morelia están lejos de la bonanza, enfrentar a vivales, como Gregorio Gómez Alonso, que reclama un pago de casi 120 millones de pesos, por un predio que está valuado en 4 millones de pesos. Sin duda, ese tipo de empresarios no constituyen ejemplo de honradez y solidaridad porque su aberrante interés va en contra de la ciudadanía.

A Gregorio Gómez Alonso le enajenaron, en 1980, 18 lotes, por una cantidad total de 133 mil pesos, en el Mercado de Abastos, posteriormente solicitó el número oficial de uno de esos lotes ante el gobierno municipal sin tener respuesta alguna.

Ante ello, promovió un juicio por la inexistencia parcial del contrato de compra venta, el pago de gastos, costos y honorarios profesionales por un monto que a  junio del presente año asciende a 119 millones 160 mil 204.39 pesos.

Gregorio Gómez Alonso, consejero del Instituto Tecnológico de Monterrey Campus Morelia, está lejos, muy lejos de ser un ejemplo del empresario comprometido con el desarrollo de Michoacán y se acerca mucho a quienes se identifica como “delincuentes de cuello blanco”.

En torno a ese asunto, el alcalde Alfonso Martínez Alcázar expresó que “tenemos que defender al municipio porque no puede erogar una cantidad de ese tamaño y menos en algo que no lo vale”.

El valor de los 18  lotes se estima, en la actualidad, en algo así como cuatro millones de pesos, y es injusto que un vivales, como Gregorio Gómez Alonso, quiera llevar agua a su molino demandando cerca de 120 millones de pesos por un predio, como dijo Martínez Alcázar, no lo vale.

Martínez Alcázar aseveró que ese “es un caso que a todas luces, busca perjudicar el erario municipal”.

Y sí, efectivamente Gregorio Gómez Alonso, con su abusiva demanda busca perjudicar las finanzas del ayuntamiento moreliano, pero también de los habitantes de la capital michoacana que verían disminuidos los recursos municipales para la ejecución de obras y acciones de beneficio social.