José Luis Abad Bautista, un alcalde sordo e irresponsable ante las demandas sociales

  • La colonia Lázaro Cárdenas, un ejemplo de su ineptitud y falta de compromiso social.

Ante el olvido de las autoridades municipales de Maravatío, la colonia Lázaro Cárdenas “vive” entre focos de infección que ya han ocasionado que seis menores enfermen de hepatitis, sin que el ayuntamiento encabezado por José Luis Abad Bautista mueva un dedo para dotar a ese asentamiento humano de los servicios básicos.

La colonia Lázaro Cárdenas está experimentando lo que muchas colonias y comunidades marginadas sufren; el ser ignoradas por autoridades electas que  acuden a buscar el voto y luego, cuando ya tienen el poder, se olvidan de los ciudadanos y se dedican a disfrutar de salarios que son, precisamente, pagados por la sociedad a la que le dan la vuelta, a la que le rehúyen.

La principal problemática que enfrenta la colonia es la desatención del ayuntamiento para dotarla de los servicios básicos y a pesar de que sus habitantes han hecho solicitudes la respuesta es muy magra. El asentamiento humano tiene más de quince años y alcaldes entran y salen y ninguno ha tratado de llevarles agua, drenaje, electricidad, está ignorado completamente.

Al actual presidente ni lo recuerdan porque nada más acudió ahí cuando anduvo en campaña, en busca del voto, y ya después que ganó no ha regresado.

Hay zanjas abiertas que funcionan como drenajes, de las que se desprenden fétidos olores y son una potencial fuente de infecciones. La mayoría de las viviendas tienen fosas sépticas.

No hay respuesta a sus peticiones de apoyo. Y en el caso de la electricidad la Comisión se negó porque dicen que hasta que entren a un programa de la Sedesol; mientras que por el servicio del agua potable, de la cual carecen, sí les cobran y les argumentan que lo hacen porque los recibos ya vienen desde Morelia. El ayuntamiento recibe el dinero, pero no les da el servicio.

Hay zanjas abiertas por todos lados, pozos que representan un peligro para los habitantes de esa colonia, sobre todo para los niños y las personas de la tercera edad.

Quien esto escribe, acompañado por habitantes de la colonia, constató que el agua utilizada para el aseo personal, para las labores domésticas y el sanitario se vierten a las zanjas a cielo abierto. Varios utilizan bolsas para deshacerse de los desechos y los llevan lo más lejos que se pueda. “Ni modo de comérnoslo de vuelta”, atajó una mujer.

Y ya se han presentado, por el foco de infección que son esas zanjas, seis casos de hepatitis, pero no dudan que existan más que aún no han sido detectados.

Carmen García Bautista, comentó que su hija Jimena Arellano García enfermó de hepatitis por la grave contaminación, por los focos de infección que representan las zanjas a cielo abierto que “funcionan” como red de drenaje.

La contaminación es grave y el ayuntamiento no responde, no da la cara y hay casas que no son habitadas precisamente porque carecen de los servicios indispensables, los básicos, a los que está obligado todo gobierno a otorgar.

A eso se suma que hay chiqueros y los animales que mueren son tirados a las zanjas, acrecentando la contaminación y los riesgos de infección.

Recuerdan que el día que dio su primer informe de gobierno, le cayeron para, prácticamente, obligarlo a escucharlos y consiguieron que los apoyara con unos montones de grava, fue todo lo que les dieron. Ya no quieren, ni están dispuestos, a esperar otro año para hacerse escuchar. Demandan que ya se les atienda.