Ihuatzio, municipio de Tzintzuntzan, Michoacán, a 20 de agosto de 2020.- Artesano nativo de la localidad de Ihuatzio, en el municipio de Tzintzuntzan, José Reyes Méndez Contreras es el hijo más pequeño de una familia de cinco hermanos, con quienes durante su infancia se divertía mucho jugando en los charcos de agua o a las escondidas.

“Fui muy travieso de chiquillo y mi mamá varias veces me regañaba porque era muy inquieto y siempre quería estar jugando”, menciona Méndez Contreras.

A los 10 años de edad inicia su trayectoria artesanal en la rama de fibras vegetales. Sus padres le enseñaron a trabajar y cuidar todo el proceso de elaboración para crear piezas únicas y de calidad, que fueran aprobadas por los clientes.

Años después José, como le dice su familia y amigos, comienza a innovar en la combinación de la fibra vegetal de chuspata, palma y tule, con madera y también con metal, con el objetivo de que sus piezas presenten siempre a sus clientes nuevos diseños y productos que se sigan manteniendo en el gusto y demanda de sus compradores.

Por el amor a su trabajo es un artesano que siempre va actualizando sus técnicas y descubriendo otras desde su imaginación, así es como se ha convertido en capacitador de sus mismos compañeros artesanos, y va a diferentes localidades del Estado, donde lo solicitan para dar cursos sobre diferentes técnicas en el tejido de la fibra vegetal, enseñando de lo más básico y esencial a lo más complejo.

“Me gusta ayudar a la gente, compartir mi conocimiento, técnicas, y lo que voy aprendiendo sobre la artesanía de chuspata, palma, tule y otras fibras, con mi familia, compañeras y compañeros artesanos, porque creo que así más personas pueden salir adelante a través de la venta de sus piezas”.

José, además de ser artesano, disfruta el trabajar en el campo y sembrar cuando es temporada, el frijol y el maíz. También disfruta hacer trabajos de carpintería como moldes para sus propias artesanías.

El artífice de Ihuatzio tiene su taller familiar en esta localidad, donde pasa el tiempo al lado de su esposa y cuatro hijos, quienes además de estudiar también trabajan la artesanía de fibra vegetal y siempre ayudan a su padre, sobre todo cuando tienen pedidos para varios clientes.