AMENAZAS A LA DEMOCRACIA. 2/2

Etelberto Cruz Loeza.

DOS COSAS PREOCUPAN EN LA POLÍTICA: UNA, QUE LAS DEMOCRACIAS NO GARANTIZAN GOBIERNOS EFICIENTES, SÓLO GOBIERNOS POPULARES. LA OTRA, ES QUE EL SUSTENTO ELECTORAL SE VE AFECTADO POR LA BAJA PARTICIPACIÓN CÍVICA QUE HASTA HOY NO HA PODIDO SER MOTIVADO POR LOS PARTIDOS Y SE OBSERVAN CON PREOCUPACIÓN ALTOS ÍNDICES DE ABSTENCIONISMO QUE EMPIEZA ALENTAR UN DEBATE ENTRE LEGALIDAD Y LEGITIMIDAD.  MAESTRO FIDEL AMBRIZ ORDAZ.

Otra amenaza: los partidos políticos. Se saben esenciales para el sistema político; sin ellos, no existiría nuestro sistema político, nuestro gobierno tal cual lo tenemos  – con aciertos, con errores, pero funciona -, ni nuestras prácticas y ejercicios políticos; su imagen es desastrosa; si bien, en teoría, deben representar a la sociedad en sus diferentes grupos sociales, realmente son ineficientes: no cumplen las expectativas  y existe un marcado distanciamiento entre partido político  y grupos sociales, sea el partido que sea.

Todos tiene ese déficit de representatividad.

Carecen de militancia y de simpatizantes.

Todos los partidos políticos, por norma, por ley, tienen sus documentos básicos, su plataforma ideológica, sus estatutos, sus organizaciones, sus lemas y sus símbolos, mas ahí están y mucho gusto. Parece ser que solamente se consultan y sirven de apoyo para cumplir la norma de reuniones, procesos electorales y renovación de dirigencias.

Concretamente, los partidos políticos están, pero no son.

Es innegable que existe desencanto de los grupos sociales hacia los partidos que, hoy, actualmente, sirven a los intereses de las dirigencias nacionales, estatales y municipales. Y este hecho no es únicamente en nuestro país.

Este hecho, ante la displicente, pero interesada actitud de las dirigencias partidista, facilita que surjan personalidades populistas carentes de sensibilidad, de conocimiento histórico-ideológico-social-económico, representatividad, práctica política, entre otras cualidades y/o que siendo minorías, proponen alianzas y forman coaliciones para gobernar, pero  la inmensa mayoría son bastante volátiles, carentes de ideología partidista, como Enmanuel Macron (Francia), Jair Bolsonaro, (Brasil), Donald Trump (Estados Unidos), Sergio Mattarella (Italia), Katerina  Sakellaropoulou (Grecia),   Francisco Sagasti (Perú), Vicente Fox Quesada (México), Boris Johnson  (Inglaterra), Pedro Sánchez Pérez-Castrejón (España),  Alejandro Giammattei (Guatemala), Iván Duque Márquez (Colombia), y/o protagonistas políticos que aprovechando los débiles y frágiles mecanismos institucionales de contrapeso existentes en sus países han permitido su fortalecimiento  Ejecutivo intemporal, empoderados legal y legítimamente   se convierten en Hombres Fuertes, como Vladimir Putin (Rusia), Hugo Chávez y Nicolás Maduro (Venezuela), Daniel Ortega (Nicaragua), Luis inacio  Lula Da Silva (Brasil), Evo Morales (Bolivia), Alberto Fernández y Cristina Fernández de  Kirchner y Mauricio Macri (Argentina), o aparentan juego democrático, como Fidel Castro, Raúl Castro y el actual presidente, Manuel Díaz-Canel (Cuba) y nuestro presidente, Andrés Manuel López Obrador, que ha aprovechado nuestras instituciones y se ha empoderado legal y legítimamente del poder.

De libro próximo a editarse, tomo de Fidel Ambriz Ordaz: los partidos, pasada esta ola de desencanto, tendrán que reinventarse, ese es el reto y el compromiso, porque hasta hoy no existe un sistema democrático que no pase por los partidos políticos, por organizaciones de la sociedad con un claro propósito de alcanzar y ejercer el poder para lograr que el bienestar y el progreso sea la condición sustantiva de los ciudadanos y del pueblo en general. El desencanto de las ideologías arrastra a los partidos, pero éstos también tienen parte de responsabilidad porque no han sabido difundir sus documentos básicos, sus aspiraciones políticas, su visión de país y, sobre todo, con renovadas estrategias crear y desarrollar nuevos paradigmas con los que el ciudadano se sienta identificado, los comparta, los transmita y, se comprometa a su realización como fin último.      

Sumo otra amenaza: el Hybris, el virus que enferma a quienes ejercen el poder. El Poder tiene cualidades: se usa, ejerce, disfruta y abusa, pero es finito y se paga por ejercerlo, mas quienes están contagiados de Hybris creen que son omnipotentes, omniscientes y eternos y no. El Poder es Finito; sus límites, en países democráticos, son las instituciones, los contrapesos, y el Fiel de la Balanza como en Bolivia.

¿Vacunas contra el Hybris, la enfermedad del poder? Algunas: Participar en partidos políticos, desarrollar liderazgos locales, regionales y nacionales y el trabajo de las instituciones autónomas responsables constitucionalmente de organizar, realizar, validar y dirimir las controversias político=partidistas y transparentar administraciones y ser la última palabra, pues, inicial y finalmente, somos un país y una sociedad que decidieron definir su destino socio=político en las urnas y no en las calles, sin embargo, existen protagonistas políticos incendiarios que desean mandar al diablo a las instituciones, desaparecerlas, generar caos, para que, como Ave Fénix,  surja su nuevo orden.