¿TRANSFORMACIÓN=REVOLUCIÓN?1/3

      Etelberto Cruz Loeza.

EN MEMORIA DE RODOLFO RAMÍREZ GARCÍA (+), MI CONDISCÍPULO, PADRINO, JEFE, MAESTRO Y, SOBRE TODO, AMIGO. EN UN ANIVERSARIO MÁS DE SU DESAPARICIÓN FÍSICA.

                Bajo la delgadísima capa de la tensión social nacional, Andrés Manuel López Obrador, como titular del Ejecutivo federal, está decidido a materializar SU llamada 4a Transformación.

                Para muchos, estas palabras, tal vez, no sean más que un lema político. Pero no. Es cierta la intención de Don Andrés. Transformación implica revolución y a partir del 1° de diciembre de 2018 lo está mostrando.

Vea: está haciendo lo que durante sus campañas políticas prometió hacer y con todo y que tiene, o visión o perspectiva distinta de la realidad – tiene otros datos – o está intencional y perversamente equivocado, para él no existen los periodos de lucha de facciones revolucionarias por la supremacía  grupal en el poder  y su hegemonía – de 1913 a 1920 -, hace a un lado la constitución de 1917, borra todo el periodo histórico  de construcción pos revolucionaria hasta el 2018: 109 años, de construcción del Estado nacionalista de un manotazo, los manda a su rancho. Él quiere ser y/o edificar el puente entre 1910 y este momento. Como el Gran Hermano desea reescribir la historia. La realidad lo desengañará: No la puede desvanecer-eliminar.

FORMA: Imagen: de honesto, incorruptible y pobre.

Lugar de residencia: palacio nacional y no el lujo, boato y dispendio de residir en Los Pinos. Lo convirtió en museo y puso a la venta las obras de arte pictórico-escultórico de sus áreas

Vestimenta: popular. Por lo general trajes baratos – parecen ser – y guayabera. ¿Y la partida mensual para compra de ropa?

Vocabulario: popular, con clichés, repeticiones.

Transportación terrestre: camionetas particulares o, lo menos, rentadas.

Transportación aérea: líneas comerciales. El avión presidencial lo puso en venta, aunque no esté totalmente pagado y le salga más caro al pueblo y, finalmente lo tenga que pagar.

Comunicación con su pueblo: Conferencias de prensa a las 07.00 a.m.

 FONDO: cambio total. En ningún otro sexenio – ni panista ni priísta – se había mostrado tal concentración y manejo de información e imagen. A este formato se le puede calificar de varios nombres, mas le debe salir sumamente caro, mucho más que a sus predecesores.

Control=manipulación=centralización de la información: la fuente, la forma y el fondo de la información es él. Ningún miembro del gabinete tiene luz propia. Se vuelven opacos ante su luz, salvo Marcelo Ebrard, el secretario de relaciones exteriores y uno de sus delfines – los otros son Ricardo Monreal – poder Legislativo – y Claudia Sheinbaum, jefa de gobierno de la ciudad de México.

Poder casi total, salvo la pequeña porción porcentual de la oposición en el Senado que le impide la Mayoría Calificada, tendría poder absoluto sobre dos poderes: Ejecutivo y Legislativo y como en política todo se negocia, en las negociaciones la construye.

¡Al Diablo las instituciones! Y lo está cumpliendo:

1° Desea controlar el poder Judicial y A.- Propone nueva configuración de la Suprema Corte de Justicia, en cuya estructura ya tiene puestas sus 2 manos con el nombramiento de 2 nuevos ministros – uno de ellos – ella, la esposa de su asesor de mayor confianza y B.-Con la ley de remuneraciones pretende presionar a los funcionarios de la SCJN y de los organismos autónomos, como el Instituto Nacional Electoral, CENAVAL – ya lo logró aquí -, la Comisión Reguladora de Energía, la de Hidrocarburos, el INAI  y, especialmente, aunque no se diga, el Banco de México.

2° Sistema electoral: el pasado martes 1° de este mes, acordó con el líder de la bancada MoReNista y presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, Ricardo Monreal Ávila, la agenda política, entre ellas: revocación de mandato y consulta popular dos formas político-democráticas que, aparentemente, son formas de la democracia alternativa=deliberativa=participativa, que en el fondo eliminan la representación política partidista, esencia de nuestro sistema democrático representativo y federal y los partidos políticos y, además, la pluralidad político partidista. En otras palabras: acabar con nuestras instituciones democráticas y políticas.