BIDEN EN BUSCA LIDERAZGO PARA RECONSTRUIR. 1/2

Etelberto Cruz Loeza.

                Hace poco más de un mes que Joe Biden, segundo presidente católico, protestó como 46° presidente de Estados Unidos y como es usual, tradicional e histórico, pronunció discurso que llamó mi atención por varias ideas que citaré a continuación, mas un juicio previo: Es más fácil destruir y sumamente difícil, arduo, reconstruir. La realidad lo muestra y la historia lo demuestra. Destruir, cualquiera puede hacerlo. Reconstruir, casi nadie.

                Algunos fragmentos de su discurso son los siguientes: Hoy celebramos la victoria, no de un candidato, sino de una causa: la causa de la democracia. La voluntad del pueblo ha sido acatada. Hemos aprendido que la democracia es preciosa, que la democracia es frágil. Y en esta hora, amigos, la democracia ha prevalecido. Reconozco la capacidad de resistencia de nuestra Constitución y la fortaleza de nuestro país.

                La historia de Estados Unidos no depende de uno de nosotros, ni de alguno de nosotros, sino de todos nosotros: de nosotros, el pueblo, que persigue una nación más perfecta. Seguiremos adelante con celeridad y urgencia porque tenemos mucho por hacer en este invierno de peligros y posibilidades. Mucho que reparar, mucho que restaurar, mucho que sanar, mucho que construir y mucho que ganar.

                Se han perdido millones de empleos; cientos de miles de empresas han cerrado; un grito por la justicia racial que lleva gestándose casi 400 años nos conmueve. El sueño de justicia para todos no se seguirá aplazando. Un grito de supervivencia nos llega del propio planeta, un grito que ya no puede ser más desesperado ni más claro. Un aumento del extremismo político, el terrorismo interno al que debemos enfrentarnos, y al que derrotaremos.

                Superar estos desafíos, restaurar el alma y asegurar el futuro de Estados Unidos exige mucho más que palabras. Exige lo más esquivo de todo en una democracia: Unidad, unidad. Toda mi alma está en unir a Estados Unidos, a   nuestro pueblo, a nuestra nación Y pido a todos y cada uno de los estadounidenses que se sumen a mí en esta causa. Que nos unamos para luchar contra los enemigos que nos esperan: la ira, el resentimiento, el odio, el extremismo, el desorden, la violencia, la enfermedad, el desempleo y la desesperanza.

                Con unidad podemos hacer grandes cosas, cosas importantes. Podemos enmendar los errores, podemos dar buenos empleos a la gente, enseñar a nuestros hijos en colegios seguros. Podemos superar este virus mortal, recompensar el trabajo, reconstruir la clase media, asegurar la asistencia sanitaria para todos, garantizar la justicia racial y convertir de nuevo a Estados Unidos en la primera fuerza del bien en el mundo.

                Sé que las fuerzas que nos dividen son profundas y reales, pero también sé que no son nuevas. Nuestra historia ha sido una lucha constante entre el ideal estadounidense de que todos hemos sido creados iguales, y la fea y dura realidad de que el racismo, el nativismo, el miedo y la demonización llevan mucho tiempo separándonos. La batalla es perenne y la victoria nunca está asegurada. La historia, la fe y la razón nos enseñan el camino: El camino de la unidad. SIN UNIDAD NO HAY PAZ, SÓLO AMARGURA Y FURIA. NO HAY PROGRESO, SOLO IRA AGOTADORA. NO HAY NACIÓN, SÓLO UNA SITUACIÓN DE CAOS. ESTE ES NUESTRO MOMENTO HISTÓRICO DE CRISIS Y DESAFÍO. Y LA UNIDAD ES EL CAMINO PARA AVANZAR. LA POLÍTICA NO TIENE POR QUÉ SER UN INCENDIO VORAZ QUE DESTRUYE TODO LO QUE ENCUENTRA EN SU CAMINO. CUALQUIER DISENSIÓN NO TIENE POR QUÉ SER CAUSA DE GUERRA TOTAL. DEBEMOS RECHAZAR UNA CULTURA EN LA QUE SE MANIPULAN E INCLUSO SE FABRICAN LOS PROPIOS HECHOS.

                ¿Cuáles son los objetos comunes que amamos y que nos definen como estadounidenses? Creo que lo sé: oportunidad, seguridad, libertad, dignidad, respeto, honor y, sí, la verdad. HAY VERDAD Y HAY MENTIRAS. MENTIRAS CONTADAS POR MOTIVOS DE PODER Y PROVECHO. Y CADA UNO DE NOSOTROS TIENE EL DEBER Y LA RESPONSABILIDAD COMO CIUDADANOS, COMO ESTADOUNIDENSES, Y ESPECÍFICAMENTE COMO LÍDERES – LÍDERES QUE SE HAN COMPROMETIDO A HONRAR NUESTRA CONSTITUCIÓN Y PROTEGER NUESTRA NACIÓN – DE DEFENDER LA VERDAD Y DERROTAR LAS MENTIRAS.

Tenemos que poner fin a esta guerra civil que enfrenta al rojo con el azul; a lo rural con lo urbano, a los conservadores con los liberales. Podemos hacerlo si abrimos nuestras almas en vez de endurecer nuestros corazones; si mostramos un poco de tolerancia y humildad, si estamos dispuestos a ponernos en el lugar de otra persona sólo por un momento.

                Hay días en que necesitamos que nos echen una mano y otros días en los que nos piden que la echemos nosotros y si somos así, nuestro país será más fuerte y más próspero, y estará más preparado para el futuro.

                Compatriotas estadounidenses, en el trabajo que nos espera por delante vamos a necesitarnos el uno al otro. Necesitaremos toda nuestra fuerza para superar este oscuro invierno. Debemos dejar a un lado la política y enfrentarnos por fin a esta pandemia como nación.