MÉXICO ENSANGRENTADO

SAMUEL MALDONADO B.

La guerra del petróleo

Los miles de asesinados o desaparecidos en el último sexenio, incluidos los primeros meses del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, nos muestran un México totalmente ensangrentado y todo parece indicar (ojalá y me equivoque) que las cifras publicitadas seguirán incrementándose. Solamente en el último año del ejercicio sexenal Peñanietista  fueron asesinados un promedio anual de casi 3000 personas, entre hombres y mujeres, más los que están en calidad de desaparecidos y no están contabilizados.

Cabe señalar, para no olvidar,  que el sexenio de “Quique” fue, tanto administrativa como criminal y funesta y como se ve el panorama las cosas son impredecibles; es probable que en este primer semestre de AMLO, se incremente  el porcentaje considerablemente, pues en los meses que lleva de gobierno, se cuentan poco más  tres mil muertos (más sumados los que no se conocen y los que están en calidad de  desaparecidos).

Los “daños económicos” causados a la Nación por los guachicoleros ha inducido a los delincuentes a cobrar venganza y consecuentemente el crimen organizado ha iniciado ya una guerra que nadie sabemos cómo nació pero no conocemos el  cómo terminará.

Si se comparan los índices de delincuencia entre  el primer año del ejercicio de los dos últimos presidentes, pareciera que  Peña Nieto operó en mejor forma que su antecesor, pero  ya era grave y su desinterés por aparecer internacionalmente  estrenando inclusive un avión “súper caro” (ahora en venta) permitió el desarrollo y el saqueo de las finanzas nacionales. La  única ocupación del primer mandatario, era volar con su gaviota e hizo caso omiso de la realidad.

El ex gobernador del Estado de México, ni siquiera pudo contener el avance criminal y sí, pudo fortalecer sus mañas y sus gastos cuantiosos gastos nacionales generalizando así, una estructura gubernamental muy débil cultural y políticamente.

Veracruz fue uno de los Estados que durante el sexenio peñanietista estuvo desgobernado en forma genérica, por  autoridades que lamentable y prácticamente estaban en contubernio con el “crimen organizado” de tal manera que contagió  a administradores municipales y estatales, mismos que estaban dedicados a robar y a esquilmar los recursos públicos. ¡Los muertos y  desaparecidos  en Veracruz son muchos! No sólo este Estado de Veracruz  fue la decepción, pues ahora si podemos afirmar que el crimen organizado a esta de frontera a frontera y  de Costa a Costa.

Hay estados como Sinaloa, Tamaulipas,  Chihuahua o Guerrero, que se han distinguido por lo accidentado del crimen, donde pobladores han sido despojados de sus humildes casas  o propiedades y dese luego obligados a emigran a sitios más seguros.

Todo este desmadre nacional se lo podríamos endilgar a nuestro paisano ex Presidente, quien disfrazado de soldado (quien por cierto le quedaba muy grande la casaca militar y seguramente que los zapatos también) inició en Michoacán la guerra contra el crimen organizado y que nunca pudo destruir.

En la actualidad no sabemos lo que acontece realmente Michoacán, pues la información periodística no lo señala y, por lo mismo, suponemos, que en Morelia no se cantan mal las rancheras. Hay un silencio de las autoridades tal vez para no atemorizar a los capitalinos, pero es común ya en las “pláticas de café” los comentarios acerca de asa Altos y robos, cristalazos y asesinatos, agresiones a transeúntes y las autoridades no alcanzan o no logran proteger a los ciudadanos en lo general.

Los asaltos a ciudadanos que salen de un banco u otro, se han recrudecido y los cuenta habientes al salir de estas instituciones ya no salen solas y prácticamente tienen acompañantes para sentirse más seguros. ¡En fin, son tiempos nuevos que nos ha tocado vivir!.